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NOTICIAS | CONSPIRACION
El Dr. Marvin Herndon se hizo célebre por haber deducido la composición del núcleo interno de la Tierra
El Dr. Marvin Herndon se hizo célebre por haber deducido la composición del núcleo interno de la Tierra

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Un científico nuclear de renombre ha publicado un documento que confirma como los seres humanos están siendo envenenados por trazas de aluminio a través de las tristemente conocidas: “Estelas Químicas”.

El Dr. Marvin Herndon, afirma que hay evidencias de un programa secreto de geoingeniería en el mundo, mediante la inyección de partículas en nuestra atmósfera, que pone seriamente en peligro la salud humana.

En ese sentido, Herndon, un químico de reconocido prestigio, famoso por haber deducido la composición del núcleo interno del planeta, divulgó casi a modo de denuncia, un trabajo en la publicación “Current Science”, de la Academia India de las Ciencias, bajo el titulo de: “Intoxicación por aluminio de la humanidad y el ecosistema terrestre a causa de actividades clandestinas de geoingeniería: Implicaciones para la India”.

“En respuesta a un llamado urgente de colaboración desde la revista Science, para entender la asociación geológica del aluminio de alta movilidad con la salud humana en la llanura aluvial del Ganges, describó las evidencias sobre actividades ocultas de geoingeniería que han tenido lugar durante al menos 15 años, y que han aumentado de una forma bastante drástica en los últimos dos años”, explica Herndon.

La actividad de geoingeniería a través de aviones tipo cisterna, dispersa una sustancia no natural, muy tóxica, en la atmósfera terrestre. Sustancia que, con el agua de lluvia, libera un tipo de aluminio de gran movilidad.

“Además, presentó pruebas de que el medio de propagación son las cenizas producidas al quemarse el carbón. La difusión clandestina de estas cenizas, y la liberación resultante del aluminio, son la causa del aumento de ciertas enfermedades neurológicas, así como del grave debilitamiento de la biota de la Tierra”, agrega el científico.

El documento pasa a discutir y citar algunas publicaciones que han denunciado la detección de metales pesados como el aluminio, el bario y el estroncio, en el agua de lluvia, las cenizas al vuelo y otros posibles elementos susceptibles de ser contaminados.

Y, pone un ejemplo: “Durante el período comprendido entre julio de 2011 y noviembre de 2012, se recogieron 73 muestras de agua de lluvia y se analizaron para detectar posibles trazas de aluminio y bario. De ellas, 71 se obtuvieron de 60 lugares distintos de Alemania, uno en Francia y otro en Austria. El aluminio se detectó en el 77% de las muestras de agua de lluvia, además de detectarse unas concentraciones muy altas de bario y de estroncio”.

Del mismo modo, Herndon dejó claro que estas altas concentraciones de metales no son el resultado de fenómenos naturales, como podría ser, por ejemplo, una explosión volcánica.

Pero, ésta, no es la única publicación reciente procedente del mundo académico con respecto a este fenómeno. Hace unos meses, la doctora Rose Cairns, perteneciente a la Escuela de la Tierra y del Medio Ambiente de la Universidad de Leeds, publicaba un artículo en la revista Geophysical Journal, titulado “Climas de sospecha: Narrativa de la conspiración de los “chemtrails” y las políticas internacionales de geoingeniería”.

Cairns, además, lidera una investigación sobre la gobernabilidad de la geoingeniería, como parte de un proyecto de colaboración multidisciplinar entre la Universidad de Sussex, la UCL y la Universidad de Oxford. Proyecto que analiza las implicaciones sociales, éticas y políticas de las propuestas de geoingeniería climática existentes.

En su artículo, se describe la evolución del discurso predominante académico y político sobre la geoingeniería y cómo la modificación del clima, tema también discutido por los ciudadanos de a pie, que usan el término “chemtrails”, está teniendo unos efectos devastadores en todo el mundo, a niveles de la ecología y la salud de los seres humanos.

“La comprensión de la política emergente de la geoingeniería, y tomar en serio la importancia de la participación pública, requiere una comprensión de todo el discurso en torno a las ideas del control del clima global, incluyendo ideas marginales como las sostenidas por los activistas “anti-chemtrails”, afirma.

“El hacer caso omiso o despachar estos discursos tildándolos de patológicos o paranoicos, es ignorar una información potencialmente reveladora sobre dicha política”, asegura.

Y aunque la Dra. Cairns no es, ni de lejos, una defensora de la “conspiración de las estelas químicas”, cree que estas historias son un elemento genial a la hora de revisar los documentos publicados por otros académicos desde una perspectiva más neutral. De ahí, que asegure la importancia de reconocer estas afirmaciones, en lugar de descartarlas por completo.

La “supuesta” verdad, es que la geoingeniería en el ámbito académico es aún “estrictamente” una propuesta y que estos presuntos medios de ingeniería climática no se hallan aún en funcionamiento. Aunque, los defensores de las “estelas químicas”, como el académico que se describe al principio de este artículo, piensen que si lo están.

Aunque, de vez en cuando, nos topamos con informaciones que sugieren que estos programas sí están realmente operativos. Ya sea con intención de modificar el clima, para combatir los efectos del calentamiento global, o para promover otros tipos de programas.

Declaraciones como ésta, de la Asociación Meteorológica Mundial, no dejan mucho espacio para la duda: “En los últimos años se ha producido un descenso en el apoyo a la investigación de la modificación climática, y una tendencia a pasar directamente a proyectos de carácter operacional”.

“Además de los programas de investigación patrocinados por las agencias federales, hay otras funciones relacionadas con la modificación del clima que se realizan a distintos niveles de la rama ejecutiva. Distintas secciones y comités asesores federales y su personal, creados para realizar estudios en profundidad y preparar informes, el proporcionar recomendaciones o consejos, y para coordinar los programas de modificación del clima, se han alojado o acogido dentro de dependencias ejecutivas, agencias u otras oficinas”, afirma el organismo.

El Dr. Marvin Herndon, no podría haber ser más correcto ni aún tratando de serlo. No hay duda de que el gobierno está involucrado en varias formas de geoingeniería, y lo sabemos gracias a delaciones provenientes de diferentes agencias.

Por desgracia, en asuntos polémicos como éste, la inherencia del Gobierno de los Estados Unidos se puede comparar con un enorme iceberg: Si admiten hacer una cosa, es probable que tan sólo sea la punta del mismo, cuando en realidad lo demás se mantiene oculto.

Por tanto, es casi una certeza que una operación mucho más grande y más nefasta se esté llevando a cabo. Simplemente, no han sido desenmascarados, todavía...

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